hablidades y conflictos laborales

Habilidades necesarias para cualquier trabajo


  1. Comunicación

    La capacidad de comunicarse de manera eficaz es una de las habilidades fundamentales para la fuerza laboral. No importa el tipo o el área de trabajo, la comunicación es necesaria tanto fuera como dentro de una organización. Y los padres también se dan cuenta del valor que tiene esto. Según la encuesta State of Parenting Poll de NBC News, patrocinada por Pearson, el 54% de los padres dijo que lo más importante para el futuro éxito de sus hijos son las buenas habilidades sociales y de comunicación, incluso creen que son más importantes que las calificaciones. Pew Research descubrió lo mismo: las habilidades de comunicación, según los estadounidense.Resultado de imagen para que son HABILIDADES PARA EL TRABAJO
  2. Trabajo en equipo y colaboración

    La mayoría de los trabajos requerirán alguna forma de trabajo en equipo o colaboración entre los empleados, y los jóvenes adultos deben contar con la capacidad para trabajar en una estructura de equipos. Cuando los jóvenes se incorporan a la fuerza laboral, deben aprender a pensar en algo más que ellos mismos y sus propios deseos para alcanzar el objetivo común de la compañía u organización donde trabajan. Rara vez los jóvenes ocupan los puestos de liderazgo, ya que antes deben aprender a trabajar en equipo. Deben usar sus habilidades como algo que pueden aportar a la compañía. 
  3. Profesionalismo

    Pasar del ámbito universitario o de la escuela secundaria a un ámbito laboral puede ser un gran desafío para los jóvenes. El grado de responsabilidad y autogestión que se exige para ser exitoso en un empleo suele ser completamente diferente al de los ámbitos que los jóvenes están acostumbrados a frecuentar. La clave del profesionalismo es desarrollar buenos hábitos de trabajo. Llegar a horario, ser responsable y organizado son habilidades fundamentales en los ámbitos profesionales. De hecho, el llegar a horario tal vez sea lo más sencillo y fundamental del profesionalismo. “Cuando en tu trabajo debes fichar y entras a trabajar a las 8, quiere decir que a las 8 ya debes estar listo para comenzar a trabajar, no llegando a la oficina”, explica Tchorzynski.
  4. Resultado de imagen para que son HABILIDADES PARA EL TRABAJO 
  5. Autogestión e iniciativa

    Los empleadores buscan empleados que posean cualidades de liderazgo. Esto no significa que el joven será el líder del proyecto o el jefe del departamento, sino que significa que posee ciertas habilidades que demuestran el potencial de liderazgo. Quiere decir que son personas que saben autogestionarse y cuentan con iniciativa. La autogestión en el lugar de trabajo incluye la capacidad de planificar, organizar y priorizar el propio trabajo. Esto también implica tener la disciplina y seguir hasta el final con las tareas asignadas y proyectos. La iniciativa es la habilidad de actuar o hacerse cargo de realizar ciertas tareas sin que tengan que pedírtelo. 
  6. Pensamiento crítico y creativo
  7. El pensamiento crítico es la capacidad de poder evaluar algo mediante la valoración, el análisis y el examen del tema o asunto. Implica no solo aceptar lo que es, si no también buscar otras posibilidades. Por otra parte, el pensamiento creativo, es una forma de encarar los problemas o situaciones con una perspectiva renovada y de sugerir ideas o soluciones nuevas o no tradicionales. 
  8. Perspectiva global
  9. En el contexto económico actual, los trabajadores necesitan un entendimiento amplio del mundo que los rodea. Es cada vez más frecuente que los empleados se encuentren en situaciones de interacción con personas que son diferentes a ellos. Contar con una perspectiva global significa respetar la diversidad; ser abiertos, inclusivos y sensibles con todas las personas. 
  10. Conflictos laborales: ejemplos y soluciones para la oficina

    Conflictos laborales: ejemplos y soluciones
    Pasamos una media de 38,5 horas a la semana en el trabajo según la última Encuesta de Condiciones de Trabajo elaborada por el Instituto Nacional de Estadística. Casi ocho horas de lunes a viernes dan para mucho y son más que suficientes para que afloren conflictos en la empresa.
    Como directivos o responsables de área no vamos a poder impedir que surjan pequeñas disputas, debemos asumirlas como algo inherente a las relaciones interpersonales que se dan en el ámbito empresarial.
    Pero nuestra capacidad en la gestión de conflictos en los equipos va a determinar que las desavenencias no se conviertan en problemas serios ni se extiendan por la oficina. De hecho, los conflictos laborales son el tercer motivo de las renuncias en las empresas y generan dos de cada diez despidos, según un estudio del portal de empleo Trabajando.com.
    Pero, ¿cómo atajar esos pequeños desencuentros en el lugar de trabajo? En cuestión de conflictos laborales, ejemplos hay muy variados, pero veamos algunos de los detonantes más habituales y mecanismos para ponerles freno.

    Impuntualidad

    ¿Qué hacemos con ese trabajador que llega cinco o diez minutos tarde de forma sistemática? La aceptación no es una opción, porque de este modo sólo provocaremos que el resto de compañeros, ante la impunidad de esta falta, imite su comportamiento convirtiendo un caso aislado en un auténtico problema laboral.
    Este conflicto en el trabajo puede solventarse a través de la instalación de sistemas de medición en la oficina y la implantación de una estrategia positiva, como un sistema de bonos por puntualidad, de modo que los empleados responsables vean premiada su profesionalidad.

    Mentiras, rumores y comportamientos negativos

    Obviamente, la clave para evitar este problema reside en desarrollar un proceso de selección de personal de calidad, prescindiendo de aquellos candidatos que pueden influir negativamente en el ambiente laboral.
    Pero si ya contamos con algún empleado que no para de quejarse, criticar a sus compañeros, extender rumores o inventar historias para justificar su falta de productividad, nuestra mejor baza para superar el conflicto laboral es mantener un encuentro con la persona en cuestión, ejerciendo un liderazgo motivacional que provoque un cambio de actitud y, por ende, mejore el clima en el trabajo.

    Un problema de ruido

    Cuando los empleados no cuentan con despacho propio y trabajan codo con codo en una misma sala, el volumen de una radio, estridentes charlas entre compañeros o conversaciones telefónicas con un tono de voz excesivamente alto pueden molestar al resto de miembros presentes, generando desconcentración, falta de productividad y estado de crispación en el equipo.
    Estas consecuencias en el rendimiento laboral pueden evitarse mediante la elaboración de un código de conducta en la oficina, un compendio de reglas que regulen la convivencia en la oficina, como usar auriculares para escuchar música, trasladar las charlas a las zonas comunes o definir un lugar para las reuniones de trabajo.
    Dar a conocer estas pautas de comportamiento cívico será importante si queremos que los empleados sean conscientes de las mismas y no está de más colgar carteles recordatorios en lugares visibles con las prácticas más habituales.

    Cuando la jornada laboral se pasa en la red

    Hoy día, no debemos prohibir el uso de las redes sociales ni internet, puesto que se han convertido en una herramienta de interactuación y búsqueda de información fundamental.
    Ahora bien, si los empleados dedican su tiempo a chatear y publicar post y tweets o navegar por páginas que nada tienen que ver con su trabajo, debemos intervenir.
    ¿Cómo? Fijar objetivos e implantar una evaluación del desempeño que determine la consecución de las metas de cada puesto nos permitirá conocer si el trabajador está invirtiendo su jornada laboral adecuadamente.

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